Nuestra historia

   En Octubre del año 1996, dos profesionales de la carpintería de aluminio, trabajando en aquel entonces por cuenta ajena y llevados por conseguir una estabilidad económica que no tenían garantizada con el empleador, deciden convertirse en socios y montar su propia carpintería.
  
   Tras meses organizando, (trámites burocráticos, recursos logísticos...), por fín, lo que era una idea, llegado el mes de diciembre del mismo año se convirtió en realidad y así pues, nace Aluminios Doramas, S.L. cuyo nombre fue adquirido por el nombre de la calle donde se abrieron nuestras instalaciones, en el municipio de Gáldar, también archiconocida como Calle del Agua.

   Sobra decir que, como sucede habitualmente, los primeros años fueron muy difíciles. Carecíamos de una cartera de clientes y por si fuera poco, tendríamos que abrirnos paso en una zona donde la competencia era muy grande, debido principalmente al número de carpinterías que existían en el municipio. Afortundamente y gracias a la inestimable ayuda de los proveedores, conseguimos ir solidificándonos adquiriendo cierta estabilidad, lo que trajo consigo la expansión en diferentes aspectos.

   Nuestro propósito inicial fue la de dotarnos de recursos humanos (la plantilla de trabajadores) y una cartera de clientes serios que nos otorgara seguridad. Esto nos sirvió para seguir creciendo profesionalmente y nos aventuramos a comprar una nave industrial de 500 m2, ya que hasta el momento (año 2006), sólo podíamos permitirnos un alquiler. Con esta iniciativa, buscábamos que Aluminios Doramas, S.L. se consolidara como empresa puntera en el norte de Gran Canaria. Adquirimos maquinaria específica asistida por ordenador buscando lograr los mejores acabados en nuestros trabajos y también dotamos una parte de la superficie para exposición.

   En Mayo de 2008, el consejo de administración de la empresa cambia, pues uno de los socios fundadores abandona el proyecto. Esta circunstancia, lejos de convertirse en un problema toma un cariz positivo, pues el socio que queda, adquiere una dósis de "ilusión y ganas", para que la empresa se mantenga y a ser posible, suba un escalón más desafiando la desaceleración ecónomica que arrecia sobre el sector de la construcción y que también nos afecta a nosotros debido a la crisis económica por la que atraviesa el país.

   A pesar de esto, nuestra ilusión y nuestras ganas de trabajar hemos conseguido mantener un plantel sólido y ahora estamos en aras de invertir en nuevas tecnologías como presencia Web y la reestructuración de los sistemas informáticos con la idea de ampliar las posibilidades de comunicación que la red de redes ofrece.


Jesús M. Rodríguez Monzón
Administrador Único